jueves, 17 de noviembre de 2011

De reflexión

Reflexionar de vez en cuando, sin pasarse, parece algo saludable, no debería bastar con un día cada 1.461. Además este tiempo electoral motiva un poco más para entrar al trapo de algunos mensajes; por eso, siguiendo el comentario del otro día de Sr Zepa (radicalidad-optimismo) pongo hoy algunos elementos de reflexión, trasladados directamente de los medios.

Radical. No sé si la SGAE, aun en sus horas bajas, me empapelaría por bajar aquí la viñeta de El Roto en El País del lunes 14, allí seguirá si la quereis ver. Lo que intentaba yo el otro día, claro que la comparación es odiosa, iba por esa parte.

Optimista, dentro de lo que cabe. Hasta en medios políticamente correctos, por ejemplo, del director de adn el mismo día 14, se hace cada vez más claro el mensaje sobre la pobreza del sistema democrático actual, en genertal y en Europa en particular. Demosclerosis, cita este señor al comentar el poder de los dirigentes no-elegidos, cada vez no solo más poderosos, sino más descarados en el ejercicio de ese poder. Ademocracia es otra palabrota que circula por ahí para explicar lo mismo.

El problema es confundir esto con la venta de refrescos carbonatados. De vislumbrar la realidad a cambiar el  modelo hay mucho trecho, pero aquí sí soy optimista, porque ya empezamos a andar.

Que voteis bien, o no si os parece mejor, yo ya he comentado que sí voy, pero no tengo un convencimiento tan sólido como para hacer campaña. El lunes seguiremos reflexionando igual.

Matizo que no suelo leer media docena de periódicos al día, cuando no se me pegan las sábanas, uno del metro y a veces alguna portada en electrónico, pero el lunes anduve de aeropuertos y aviones, y da algo de tiempo.

sábado, 5 de noviembre de 2011

... Y NO LO ES (Calla, pueblo, calla)

Todo octubre sin globear, entre viajes, puentes, e incluso algo de trabajo, pero con la llegada de las lluvias parece que se debe volver a las buenas rutinas, y la última actualidad me provoca un par de comentarios.

Lo primero, del referendum griego, "fuese y no hubo nada". Si el cálculo que se hubiera podido hacer ese señor es difícil de imaginar, la reacción de los mandamases y sus esbirros de guardia es lo más transparente y predecible: ¡A quién se le ocurre que la ciudadanía pueda decidir su futuro! ¡Niños, no tocar las cosas de los adultos, que sabemos lo que hacemos, y es por vuestro bien! Si se crea un premio para la declaración más lamentable, propongo candidato a nuestro Secretario de lo de Uropa, López Garrido.

La decisión era clara, si hacía falta comprar a medio partido del gobierno, cual Tamayazo a gran escala, adelante, y aun tenían de reserva mandar un sicario (en sentido literal) para arreglar el lío, como explicaba una de las entrevistas de la película "Vamos a hacer dinero". En esta especie de democracia, como de aquí en dos semanas en esta Españistán, lo más que dejan es fingir que elegimos al menos feo entre los que opositan al puesto, por fortuna interino, de  "reformador" jefe. 

Menos mal que nos queda ese ejemplo, faro iluminador del camino a la nueva y verdadera democracia, me refiero, claro, a Libia. Con pequeñas menudencias del tipo linchamiento o islamización forzosa, esta sí es una democracia a la medida de Merkozy, Sarkel, o viceversa, y del resto de la pandilla de creyentes del señor omnipotente Losmercados.

Apesar de todo esto, no me desanimo de votar. No espero cambiar con ello la historia, pero con un poco de suerte a lo mejor hasta se crea alguna molestia.

Y yo todavía sin acabar de hacerme al cambio de hora, tengo una mitad de los relojes de la casa en cada universo. Es una anécdota tonta comparada con todo lo anterior, pero siempre que se hace o deshace este cambio pienso que si fuese cierto que se ahorra una cantidad de enrgía un poquito más que ridícula, las amadas eléctricas de todo el mundo mundial habrían impedido que se repitiese una segunda vez. Una prueba, con qué prisa volvimos de la reducción de velocidad a 110.