La crisis ucraniano-ucrania (la Academia da por buenos ambos gentilicios, el señor Google ninguno) me tiene un tanto intranquilo, no lo entiendo bien. Cuando lo normal en esta clase de conflictos globalizados (verbigracia, Irak, Libia, Somalia...) es que los dos bandos compitan en mentir estrafalariamente, en éste, en cambio, dicen los dos la verdad, de algún modo al menos:
- Obama y los merkelinos dicen que (el hijo de...) Putin y los suyos, ocupación militar mediante, han forzado la secesión ilegal de parte de un Estado soberano, y es completamente cierto.
- Los otros dicen que se ha derribado un gobierno legítimamente elegido con un golpe de Estado, de forma violenta, y eso también es absolutamente cierto. Y con el agravante de que ya había un acuerdo para organizar unas nuevas elecciones en muy poco tiempo. El buen rollito en el campo golpista no ha durado mucho: se han liado a tiros ellos mismos, matando a uno de los capos del sector más facha. Creyeron necesario dar una justificación democráticamente presentable y les salió una versión eslava del 'finiquito diferido'.
Pero no vengo yo hoy a mediar entre tan buena y civilizada gente. Lo que motiva esta columna es una gran compasión hacia la inmensa mayoría de los ucranios de un lugar y el otro. Se han echado a la calle en masa para defender sus derechos y condiciones de vida, por un futuro democrático (como muchos otros alrededor de todo el mundo), y han tomado a nuestra Unión Europea como un modelo a seguir, y nuestros jerarcas, tan magnánimos, en un plis-plas, les "damos" como recompensa unos préstamos de unas decenas de miles de millones, generosamente a cambio de ¡¡un programa de "reformas"!!
Si (el hijo de...) Putin se sienta a esperar pacientemente y no la lía parda, en no mucho tiempo la rusofilia volverá a prosperar en Ucrania. Pero, en vista de su C.V. no hay que tener demasiada confianza en que se cumpla el condicional. No sería una sorpresa que la cosa empeore, y mucho.
domingo, 30 de marzo de 2014
sábado, 22 de marzo de 2014
Colapso modelizado
Esto viene de finales de 2012, pero ha sido en estas semanas que, por algún circuito boca-oreja o/y por no saber de qué hablar, varios medios españoles se han hecho eco de un estudio científico original. Aquí está el enlace (en el periódico catalanista 'ara') que he encontrado al artículo completo, solo para forofos de las matemáticas en inglés:
http://www.ara.cat/societat/handy-paper-for-submission-2_ARAFIL20140317_0003.pdf
La cosa va de un grupo universitario de composición poco esperable, mix de políticas con meteorología, que se han currado un modelo matemático para evaluar probabilidad y condiciones de ocurrencia de colapsos civilizatorios catastróficos.
Se llama HANDY, por 'Interacción entre Humanos y Naturaleza'. Matemáticamente, no es de una complejidad extrema. Arranca de modelos de base ecológica de relación entre cazador y presa (los humanos de cazador, obvio), y añade dos condiciones, que los recursos naturales no son infinitos, y que la humanidad se divide en grupos sociales, que por facilitar la tarea se limitan a dos: los trabajadores, o 'plebeyos' y los no trabajadores o 'elites'.
Aunque suene un poco muy simplista, los resultados merecen atención. En esquema, según como se seleccionen los parámetros variables del modelo, principalmente el consumo de naturaleza por humano y la relación de beneficio entre plebeyos y elites, el modelo puede dar tres clases de resultados:
http://www.ara.cat/societat/handy-paper-for-submission-2_ARAFIL20140317_0003.pdf
La cosa va de un grupo universitario de composición poco esperable, mix de políticas con meteorología, que se han currado un modelo matemático para evaluar probabilidad y condiciones de ocurrencia de colapsos civilizatorios catastróficos.
Se llama HANDY, por 'Interacción entre Humanos y Naturaleza'. Matemáticamente, no es de una complejidad extrema. Arranca de modelos de base ecológica de relación entre cazador y presa (los humanos de cazador, obvio), y añade dos condiciones, que los recursos naturales no son infinitos, y que la humanidad se divide en grupos sociales, que por facilitar la tarea se limitan a dos: los trabajadores, o 'plebeyos' y los no trabajadores o 'elites'.
Aunque suene un poco muy simplista, los resultados merecen atención. En esquema, según como se seleccionen los parámetros variables del modelo, principalmente el consumo de naturaleza por humano y la relación de beneficio entre plebeyos y elites, el modelo puede dar tres clases de resultados:
- Un estado de equilibrio de la sociedad con la naturaleza, o de 'aterrizaje suave'
- Una sucesión de ciclos de crisis y prosperidad, que pueden bien sucederse idefinidamente o llegar a un punto de equilibrio.
- El colapso total de la sociedad, que puede ir acompañado de la recuperación de la naturaleza o bien aparejar también el colapso de ésta.
- Primero: cuanto más alta es la disparidad social, más fácil es llegar al colapso total. A las elites solo les llega la debacle al final.
- Segundo: aunque en un sistema más igualitario hay más oportunidades de alcanzar algún equilibrio, sigue siendo posible, depende de la tasa de consumo de naturaleza por humano, 'conseguir' el colapso absoluto.
- Y tercero: los puntos de equilibrio de 'aterrizaje suave' y de estabilización tras sucesiones de ciclos (que se dé un caso un otro es función de la misma tasa de consumo) NO coinciden: en el primer caso son más altos TANTO el umbral de población sostenible, o 'capacidad de acogida' COMO la riqueza natural remanente.
martes, 4 de marzo de 2014
Progresamos ¿Adecuadamente?
No sé si será por los "prejuicios ideológicos trasnochados" que dice nuestro pp (presunto presidente) o simple cuestión de edad, pero unos cuantos seguimos creyendo que el progreso anda últimamente más bien para atrás.
No entraré a valorar el éxito de disminuir el paro echando a la gente fuera, sea del mercado o, por la vía más drástica, directamente del país, para lo que que necesitaría un esfuerzo muy serio. Mejor, por lo menos hoy, una muestra más superficial.
Como sufridor del transporte público madrileño, igual el perpetrado por la Botella que por el González, esta cosa que dicen "adecuar la oferta de servicios a las condiciones de la demanda" me está haciendo feliz. No me he pasado al masoquismo, creo, pero viajar en bus o metro en calidad de ganado (las regulaciones europeas para el "bienestar" de ovejas y gorrinos no acaban de alcanzar del todo a los humanos de aquí) hace que me sienta más joven, como 40 años o así más joven, en lo mejor de la juventud vamos.
Para volver a aquellos tiempos nos falta cada día un poquito menos. Mismamente, el lenguaje del señorito suena más a los años 50 que al cambio de siglo. La tele no se ha puesto todavía en en blanco y negro, pero sí obedece, de otra forma, a la disciplina de la censura. Todavía por ver si se devuelve a los guardias su uniformidad gris, de verdadera marcaspaña.
No entraré a valorar el éxito de disminuir el paro echando a la gente fuera, sea del mercado o, por la vía más drástica, directamente del país, para lo que que necesitaría un esfuerzo muy serio. Mejor, por lo menos hoy, una muestra más superficial.
Como sufridor del transporte público madrileño, igual el perpetrado por la Botella que por el González, esta cosa que dicen "adecuar la oferta de servicios a las condiciones de la demanda" me está haciendo feliz. No me he pasado al masoquismo, creo, pero viajar en bus o metro en calidad de ganado (las regulaciones europeas para el "bienestar" de ovejas y gorrinos no acaban de alcanzar del todo a los humanos de aquí) hace que me sienta más joven, como 40 años o así más joven, en lo mejor de la juventud vamos.
Para volver a aquellos tiempos nos falta cada día un poquito menos. Mismamente, el lenguaje del señorito suena más a los años 50 que al cambio de siglo. La tele no se ha puesto todavía en en blanco y negro, pero sí obedece, de otra forma, a la disciplina de la censura. Todavía por ver si se devuelve a los guardias su uniformidad gris, de verdadera marcaspaña.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)