Fui el lunes a ver esta peli, no me atraía tanto por su candidatura al Oscar como porque leí que no le ha gustado a Putin. Ni a Putin, ni a la iglesia rusa, ni a las iglesias en general, ni ..... Puede que algunos a los que (dicen que) sí les ha gustado sea porque pasa en Rusia, que, aunque se han hecho ultracapitalistas siguen siendo los malos; si fuera en otro lugar lo tendríamos que mirar.La reseña de Luis Matías López en su blog del diario Público explica mejor de lo que yo podría de qué va y la conclusión que deja, y también su excelente calidad cinematográfica. Puedo añadir como mucho algunas de las sensaciones que me ha producido, y una modesta discrepancia con Luis Matías. http://blogs.publico.es/luis-matias-lopez/2015/01/30/leviatan-directa-al-oscar-enfurece-a-la-iglesia-y-el-poder-rusos/
Tristeza. La película es triste de principio a fin, está en su intención, y lo consigue totalmente. Los paisajes, de belleza salvaje, son desoladores; la estética de la urbanización soviética, que nunca fue de mucho disfrute, abandonada y degradada hasta el extremo; y el abandono y desesperanza de las propias víctimas, todo lleva al desánimo. Las pocas bromas, de crudo sarcasmo, aún lo agudizan. En fin, el tipo de película que digo siempre que no quiero ver, y al final acabo cayendo.
Inquietud. Esas maldades de jerarcas-corruptos-controlando-todos-los-recursos-de-poder son cosas de Rusia, como decía, y si se han contado alguna vez de otros sitios, ficción y fantasía. Pero, ¿es del todo imposible que ocurra más cerca?
Discrepancia. La expresión "la Iglesia y el poder ruso" figura en el título y aparece más en la reseña. La iglesia y el poder ruso no son distintos, la una es parte fundamental del otro. En la película, no es exacto que el político corrupto "compre" al obispo, tienen un par de dúos que no dejan duda de quién es el jefe y quién el ejecutante. Eso también me recuerda algo menos lejano.