Lo que parecía sólido se ha vuelto líquido. El primer resultado electoral es que, de repente, la 'cosa' política ha pasado de aburrida y predecible a ponerse interesante. Estas son mis reflexiones sobre lo más importante que dan de sí los análisis postelectorales:
1. El bipartito está muy tocado pero todavía no hundido. Ahora no hay mucho espacio para la 'Grosse Koalitione', y que Aguirre se haya hecho su fan más entusiasta lo estrecha más. Pero no hay que descartarla del todo, ahora o después; ¿para las generales?
2. Espe, Espe. El rollo de que era la candidata más 'sólida' para asegurar la mayoría pepera en Madrid también era mentira. A casi cualquier otro (Cifuentes mismamente) le hubiera ido menos mal, y de propina también tendría más posibilidades de pactar, sabiendo lo que les pasa a sus socios y amigos. Y el "todo es ETA" ha acabado como no podía ser de otra manera, el cuento de Pedro y el lobo.
3. Muy deprisa dieron por muerto a Podemos. Ha venido a quedarse. Igual de claro está que sus expectativas de hacerse mayoritario en 10 minutos eran excesivas, siguiendo con cuentos, el de la Lechera.
4. Pactos. Creo que habrá algo de todo, más veces en el sentido que parece de entrada, PSOE-Podemos y PP-Ciudadanos, pero otros irán en direcciones inesperadas. A mi me parece bien que los entrantes pongan condiciones duras en la negociación, el riesgo de 'satelización' es muy alto. Pero la repetición de elecciones sería una tontuna absoluta.
Y 5. Dos declaraciones que se diría anecdóticas pero apuntan a cuestiones muy de fondo. El Rosell de la CEOE dice a los partidos que ya pueden tirar los programas 'al contenedor'. ¡Después de tanta tertulia sobre quién tiene programa o no, si es bueno o malo, realizable o utópico, sincero o taimado! El valor de los programas, cree este individuo, es igual que el de la promoción de la última variedad de champú. La otra es una nota triste. Llora Feijoo porque sus votantes se mueren.
Para terminar, ¿volverán los viejos buenos tiempos? Se podría montar una buena porra sobre esto. Mientras uno de los cimientos (valga la redundancia) de la 'recuperación' sea la vuelta del ladrillo, la hostia (que dice Rita) que nos espera va a ser mucho más fuerte que la penúltima, y sin tardar mucho.