Me debo como poco una cerveza, para celebrar que tras un porrón de meses he podido al fin tragarme el regalo de reyes del año pasado, primer "fascículo" del grandilocuente proyecto de don Ken Follet sobre la historia del siglo XX, La Caída de los Gigantes.
Tiene el libro una cosa muy mala, un problema de peso, que podéis evitar los lectores en versión electrónica. Aparte de eso, que no es poco, tiene un puñado de atractivos: redacción fluida sin complicaciones, mezcla de historias de amor culebrónico con aventuras, un enfoque para nada chauvinista, el protagonismo principal de los personajes femeninos y, lo mejor para mí, una lectura de la historia desde la actualidad particularmente afinada y oportuna en estos días.
Sin chafar el meollo argumental, puedo contar que va de la vida cotidiana de varias familias que se entrecruzan, ingleses, rusos, alemanes y estadounidenses, entre los años 1910 y 1925; subraya el contraste entre las condiciones de vida y de ideas entre las clases aristócratas y trabajadoras, mientras los personajes pasan por los lugares oportunos en el momento apropiado de la historia real, como las mayores batallas de la Gran Guerra o la Revolución rusa.
Además del interés en conocer o ponerse al día de lo que pasó, sin manifestaciones tendenciosas muy visibles repito, Follet escarba en las circunstancias sociales de la época, para que los lectores las midamos con nuestra presente situación: ¿Hasta dónde llegaba o terminaba el derecho al voto en los países más democráticos entonces? ¿Cuáles eran los circuitos de toma de decisión? ¿Y las relaciones laborales, o lo que ahora tenemos como servicios sociales (todavía) universales?
No fue hace tantos milenios, justo un siglo; aun viven con nosotros, muy mayores ya, claro, personas que estuvieron allí. Esto es de donde venimos, y da la sensación de que alguien está decidiendo que es también de donde no teníamos que haber salido y adonde debemos volver, el estadio final del famoso fin de la historia. Sigamos intentando que esto no pase.
lunes, 29 de abril de 2013
lunes, 15 de abril de 2013
Obituario
En la hora de la muerte de la (sra) Thatcher, no me merece la pena ni siquiera acordarme del resto de sus muertos. Amigos y enemigos se han ido despachando, mayormente con la idea de lo que viene a decirse llevar el agua a su molino.
A mí me ha hecho pensar un solo hecho de su carrera, que muy pocos, y de pasada, han recordado estos días. Cuando la premier estaba en horas bastante bajas, y casi todas las cátedras daban por seguro su desastre electoral en la siguiente ocasión, se le apareció la Santísima Virgen en la forma poco convencional de una Junta de milicos asesinos que, huida hacia adelante frente a dificultades de política interior, tuvo la ocurrencia de ocupar las Islas Malvinas. Paradójico milagro, siendo ella anglicana y supercatólicos precisamente los contrarios.
Después vino lo que se sí han contado ahora, superheroína sin dar ni recibir tiro alguno, ganancia de popularidad hasta tener un largo periodo de poder, y cierta recomposición de la economía y de lo que ahora dirían la Marca Reino Unido. Lo que terminó de repente con la crisis del llamado Poll Tax, radical aumento de impuestos dirigido muy directamente sobre las clases medias, estupendo ejemplo de temprana hora del sentido último de las políticas y los discursos ultraliberales.
Me pregunto: Si no hubiera asaltado la dictadura argentina las Malvinas y hubiera aguantado la socialdemocracia un par de legislaturas de bonanza económica, ¿el avance de las "reformas" sería hoy el mismo o parecido al que tenemos? Manuales de materialismo histórico* en mano, por supuesto que sí. Yo más bien soy también de esa opinión, el actor secundario Reagan llegó a presidente sin esa clase de ayudas, y los instrumentos del Banco Mundial, FMI, y sus grupos de interés ya estaban perfectamente en marcha. Pero, ...
* Disculpad la improcedencia del vocabulario, y en lo posible, evitad que lo lean los niños, podría causar graves daños emocionales. Muy en especial en cuanto a los hijos de Soraya y de Cospedal, así como a Felipe González.
A mí me ha hecho pensar un solo hecho de su carrera, que muy pocos, y de pasada, han recordado estos días. Cuando la premier estaba en horas bastante bajas, y casi todas las cátedras daban por seguro su desastre electoral en la siguiente ocasión, se le apareció la Santísima Virgen en la forma poco convencional de una Junta de milicos asesinos que, huida hacia adelante frente a dificultades de política interior, tuvo la ocurrencia de ocupar las Islas Malvinas. Paradójico milagro, siendo ella anglicana y supercatólicos precisamente los contrarios.
Después vino lo que se sí han contado ahora, superheroína sin dar ni recibir tiro alguno, ganancia de popularidad hasta tener un largo periodo de poder, y cierta recomposición de la economía y de lo que ahora dirían la Marca Reino Unido. Lo que terminó de repente con la crisis del llamado Poll Tax, radical aumento de impuestos dirigido muy directamente sobre las clases medias, estupendo ejemplo de temprana hora del sentido último de las políticas y los discursos ultraliberales.
Me pregunto: Si no hubiera asaltado la dictadura argentina las Malvinas y hubiera aguantado la socialdemocracia un par de legislaturas de bonanza económica, ¿el avance de las "reformas" sería hoy el mismo o parecido al que tenemos? Manuales de materialismo histórico* en mano, por supuesto que sí. Yo más bien soy también de esa opinión, el actor secundario Reagan llegó a presidente sin esa clase de ayudas, y los instrumentos del Banco Mundial, FMI, y sus grupos de interés ya estaban perfectamente en marcha. Pero, ...
* Disculpad la improcedencia del vocabulario, y en lo posible, evitad que lo lean los niños, podría causar graves daños emocionales. Muy en especial en cuanto a los hijos de Soraya y de Cospedal, así como a Felipe González.
domingo, 7 de abril de 2013
Juguetes rotos
Estos días vivo sin vivir en mí con la imputación (vaya palabro más feo) de la hija del rey por participación presunta en corruptelas varias. Sobre si la justicia española es igual para todos ya puse aquí mismo mi opinión hace unos días, y no encuentro razón para cambiarla. ¿Qué igualdad es posible ante una institución que tiene su legitimidad en el azar del encuentro del óvulo y el espermatozoide? Por lo mismo, ¿cómo se establecen sus responsabilidades?
Así que me veo en el lado al parecer minoritario de quienes no creemos acertada la decisión judicial, ¡Jesús, estoy coincidiendo con Pujalte! Las Royal Families no son como nosotros, ejemplos cercanos hay de que si les pillan con el carrito del helado, me viene a la mente una historia del hermano del rey belga, como máximo ejemplar castigo les caen tres findes sin salir de marcha. Una cosa así para Cristina sería más que suficiente, visto además el esfuerzo del marido en cumplir perfectamente el papel de real cortafuegos, meritorio porque bien pudiera haber hecho justo lo contrario.
Parece estar grabado como una marca genética en nuestros modos sociales el salto de la adoración acrítica, babosa en casos extremos precisamente como éste, a la acritud más feroz, opuesta pero tan irracional como la anterior. Que esta Familia sea el mayor baluarte de las causas republicanas, al fin y al cabo, es divertido.
A otra cosa: una buena noticia (mala para ellos) viene en abril de Portugal. La suma de los "sí se puede" con los restos formales de los anticuados sistemas democráticos ha dado como resultado que se anule un buen mordisco de sus "reformas". Ya hemos visto a Grecia, Italia, hace poquito lo mismo a Chipre, no tardarán en sacar adelante alguna chapuza que les permita legitimar malamente y proseguir el saqueo, pero vuelve a estar claro que cada vez tienen más y más dificultades. ¡Que se lixe a Troika! Y con todos sus amiguetes.
Así que me veo en el lado al parecer minoritario de quienes no creemos acertada la decisión judicial, ¡Jesús, estoy coincidiendo con Pujalte! Las Royal Families no son como nosotros, ejemplos cercanos hay de que si les pillan con el carrito del helado, me viene a la mente una historia del hermano del rey belga, como máximo ejemplar castigo les caen tres findes sin salir de marcha. Una cosa así para Cristina sería más que suficiente, visto además el esfuerzo del marido en cumplir perfectamente el papel de real cortafuegos, meritorio porque bien pudiera haber hecho justo lo contrario.
Parece estar grabado como una marca genética en nuestros modos sociales el salto de la adoración acrítica, babosa en casos extremos precisamente como éste, a la acritud más feroz, opuesta pero tan irracional como la anterior. Que esta Familia sea el mayor baluarte de las causas republicanas, al fin y al cabo, es divertido.
A otra cosa: una buena noticia (mala para ellos) viene en abril de Portugal. La suma de los "sí se puede" con los restos formales de los anticuados sistemas democráticos ha dado como resultado que se anule un buen mordisco de sus "reformas". Ya hemos visto a Grecia, Italia, hace poquito lo mismo a Chipre, no tardarán en sacar adelante alguna chapuza que les permita legitimar malamente y proseguir el saqueo, pero vuelve a estar claro que cada vez tienen más y más dificultades. ¡Que se lixe a Troika! Y con todos sus amiguetes.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)