viernes, 29 de julio de 2011

Paradoja migratoria

Ha pasado inadvertida la noticia de que, tras muchos años de dinámica opuesta, el último hemos tenido un saldo migratorio negativo, o sea que los que se van, entre autócnonos que marchan y foráneos que retornan, ya son más de los que vienen. Por añadidura, ha bajado también apreciablemente la natalidad entre las inmigrantes.

Moraleja: la emigración es ultrasensible a las oportunidades reales de buscarse la vida adonde vayas, o dicho sin la menor corrección política, el discurso demasiado habitual de "la invasión de los bárbaros" es mentira cochina.

La parajodadoja viene de que, curiosa coincidencia, al mismo tiempo nuestro Gobierno (desde ya en funciones) acaba de reintroducir los controles de acceso a los trabajadores de otro país comunitario. Es lo que pasa con las euroleyes: siempre hay un margen de excepcionalidad para aplicar rebajas a los derechos sociales, al revés de lo que ocurre con las exigencias de sometimiento a los dioses de la nueva Fe ultraliberal.

A los improbables lectores noruegos de este rollo, desde este lugar donde también hemos conocido días de horror, un abrazo (virtual) solidario y emocionado. Coincido con lo que ya se ha dicho sobre que psicópatas pirados pueden salir de cualquier parte y con cualquier excusa. También debemos coincidir en que este sujeto no ha escogido precisamente al azar el objetivo de su fobia. Tanto defender el fuerte ante "los de fuera" y más de una vez el bicho lo tenemos en nuesta propia casa, ¡y buscando su justificación en esa misma "amenaza fantasma"!

Postdata lingüística. Antes de partir de vacaciones (aunque desconectaré del todo solo unos días de playa) una modesta sugerencia al medio judicial y sus autoridades. Leído literalmente en algún medio, el TC ha confirmado la constitucionalidad de las ejecuciones hipotecarias. Por favor, TC, ministro, alguien: diseñad un eufemismo apropiado para esta expresión, porque si no va a parecer ... lo que es en realidad.

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