Los Merkozy, últimamente, están de natalicio cada quince días, o dicho menos fino, se sacan una parida semana sí, semana no ¡y sin que sus respectivos santos den muestra de suspicacia alguna!
La última, coincidiendo con la Purísima, es, contando a ojo en el último par de años, la milquinientos trigésimo sexta salvación del euro, de Uropa, de la civilización, o hasta del futuro de la humanidad, a gusto de cada uno. Tan saturados de salvaciones como estamos, el asunto no se acercado ni remotamente al interés social del Madrid-Barça, aunque no se quejen mucho, que peor le ha ido a la Cumbre de cambio climático de Durban ¿de cambio de qué de adónde?
Como ya esto no se lo creen ni sus mismísimos padres, lo importante del antepenúltimo parche de la cosa europea (no quiero usar gobernanza, que está feo decir palabrotas) no es el contenido del acuerdo en sí, sino el ceremonial de su anuncio y el grado de adhesión y entusiasmo de la tribuna, y en este caso el no entusiasmo de los eximperiales, la "pérfida Albión" de toda la vida. Nuestros Zapajoy, o Raj-el-que-toque próximamente, se han presentado otra vez más como los alumnos pelotas de l@s Seños, jurando acatamiento a la primera sin leer el papel, ni falta que les hace.
Las Constituciones y Leyes Fundamentales pasan así en cosa de meses de ser objetos sagrados a tener la utilidad de un clínex, como aquí hemos dado también buen ejemplo. La negativa británica, a pesar de estar basada en gran medida en la defensa de los privilegios descontrolados de la llamada City, sirve para ayudar a poner en evidencia el abandono de, con los trucos y apaños subterráneos que había, las formas del "método europeo": la transparencia, el debate, la discusión de alternativas e impactos, y todo eso. Se lo ha llevado por delante este mantra de la "crisis de la deuda". Lo peor, como ha explicado entre otros hace poco Ramonet, es lo que pasará cuando la inutilidad, por no decir la total contraindicación, de estas recetas se haga crudamente patente.
Poco a poco se va haciendo, no hay que rebuscar entre los sectores más antiliberales, o en los foros indignados, ya lo explican hasta en el no muy sospechoso Post, copio al final dos enlaces para los curiosos. Para no acabar en tono muy pesimista, celebraré la noticia de algún poderoso refuerzo que llega a los dichos resistentes y antiliberales. Al parecer, al menos según alguna versión usiana de las tertulias del TDT, de la Fox claro (a todo hay quien gane, mira que ya las de aquí se nos hacen excesivas), los ideólogos de las protestas de Wall Street y Cía resultan ser, ni más ni menos, los teleñecos. Probablemente, esto no sea más que otro mecanismo de promoción de la última película, de la Disney para más chufla. Sin embargo, visto el resultado que nos ha dado votar la última vez, la próxima doy mi voto a la candidatura compuesta por Coco, Gustavo el reportero, Peggy (mantengamos la paridad) y para presidente, al superlativo Triqui, el Monstruo de las Galletas. Este equipo sí produce confianza.
Fuentes:
http://www.monde-diplomatique.es/?url=editorial/0000856412872168186811102294251000/editorial/?articulo=1f197f01-9a45-4451-81b0-4ffe3a916e07
http://www.washingtonpost.com/opinions/the-growing-tension-between-capitalism-and-democracy/2011/11/22/gIQAuYOitN_story.html
Entonces... ¿Triqui for president?
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