sábado, 18 de febrero de 2012

Mi primera vez

Para todo hay una primera vez, sabes con total certeza que pasará, pero, ya lo dice el evangelio, no sabes el día ni la hora. En mi caso, fue el miércoles pasado, a media tarde. Por cierto, fue en la capital del Virreinato, Bruselas, lo que es plenamente coherente con la ciencia de la probabilidad.

Era un hombre joven, diría que a mitad de la treintena; me invitó con un leve gesto, poco más que una mirada. De igual modo le mostré mi inicial desinterés. Pero insistió, avanzando hacia mí tendiéndome la mano. No me quedó otra que aceptar. Ya sé que a mucha gente la situación le resulta violenta y hasta desagradable, pero en este asunto yo he ya de sobra internalizado mi condición; fue, por lo tanto, un placer.

Así es, el otro día fue la primera vez que me cedieron el asiento en un vehículo de transporte público. Un paso más.
                                                  ----------------
Me ha apetecido mucho disgregarme del tono habitual, con esta confesión íntima. Sin embargo, aprovecho la ocasión para informar que se ha recogido otra respuesta a la pregunta: ¿El apoyo de Merkel ayudará al chiquitín a ganar o le acabará de hundir?. Con Dionisio Z., se mantiene el tanteador en el 100% de los votos para la segunda opción. Yo tampoco creo que ello sirva para mejorar la situación general para nada, pero para un ratito de alegría ya alcanzaría. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario