domingo, 18 de noviembre de 2012

Visiones del futuro

De vuelta a casa al terminar el miércoles la manifestación choqué con la realidad.

Pudo ser el azar, o un acto genial del programador de turno, la cosa es que en la privada Sexta 3, en ciclo dedicado a Berlanga, estaban pasando Plácido. No terminé de verla, ya andaba cerca del final,  cuando las Botellaguirres descubren horrorizadas que el mendigo al que han invitado a casa por Navidad, y ha sufrido un jamacuco ante el exceso, para él, de viandas, vive con su señora sin previo matrimonio eclesiástico.

¿Remoto pasado o posible futuro? Recuerdo haber leído hace poco por ahí que el escritor de referencia de la realidad social del corriente siglo va a ser un tal Charles Dickens. Entonces, el cineasta de la España futura no puede ser otro que Don Luis. Que esto no llegue a ocurrir depende de que entre todos lo impidamos, porque si la voluntad de los poderosos se cumple, lo que encontraremos, lo que encontraréis en especial los jóvenes, porque a algunos ya nos pillaría más bien de perfil es la suplantación de derechos por caridad, de servicios sociales por beneficencia, de autonomía por control y disciplina, y de negación de la posibilidad de discrepar.

Que a los maderos los pongan de gris, ya lo escribí en esta columna, es mucho más apropiado a su función y a la realidad de su actuación. Incluso, y esto a veces siento como si ya estuviera pasando, veo los telediarios de la primera en blanco y negro, con todo y la sintonía del Nodo y el subtítulo Noticiario Español.

Intentaré seguir la programación de la cadena, suelen reprogramar las películas, y ésta, como tantas más de Berlanga, no debe dejarse escapar.


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