Me temo que todos los comentarios medio ingeniosos sobre el nombre, nacionalidad y afición deportiva del nuevo Papa se hicieron el primer día, así que ni intentarlo.
Como ni los "informativos" de telemariano en especial, ni en general cualquier fuente de bodrios sobre su currículo y de anecdotillas sobre su elección me apetecían lo más mínimo, para informarme de lo más básico enchufé esa cosa viejuna, el teletexto de tve. Fue todo un acierto, porque en segundos me enteré de que las primeras palabras del electo habían sido de recuerdo y aprecio a su predecesor, el Papa (os juro que lo ponía así) "emético". Insulto diríase involuntario de la catódica-católica cadena al jubilado, malvada coincidencia pienso entre las habilidades del becario de turno y la inteligencia de los correctores automáticos.
De vuelta a Españistán, que entre la variedad y abundancia de casos de corrupción se esté dando un puesto tan destacado a las vicisitudes de José Blanco se hace curioso. No me pienso pasar a su defensa, pero sí a proponer que al menos lo cambien de sección: el glamour de llevárselo muerto por decenas de millones no puede mancharse comparándolo con la recalificación de una nave industrial, por favor!
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