2. La fragilidad del modelo turístico. A pesar de que la burbuja no ha crecido allí tanto como de nuestro lado (lo prueba el mantenimiento de precios más altos en el inmobiliario), y de que en muchos aspectos, singularmente en el respeto del patrimonio construido y de la naturaleza, la gestión es mucho más responsable, los caracteres del sistema sol-y-playa tienen un peso determinante:
- Estacionalidad, muy visible cuando no es temporada. En octubre, con alguna que otra excepción, todo funciona a menos de medio gas. Y los sitios vacíos dan una sensación muy extraña.
- Dispersión en el sistema de ocupación del territorio. El modelo tradicional ya es más disperso que el castellano o andaluz; los términos municipales, bastante extensos, tienen multitud de pequeñas aldeas (freguesías) y caseríos por toda su extensión, más al estilo del norte de España. Y al superponerse el desarrollo turístico, en muchos sitios la urbanización se hace continua, con muy baja densidad.
- La especialización de actividades en el ámbito turístico, con un número aparentemente muy desproporcionado de bodegas (garrafeiras), abastecimiento low-cost de alcohol a las olas de visitantes; nórdicos, británicos y alemanes son los más numerosos.
En fin, una impresión de más que dudosa sostenibilidad del modelo a más medio que largo plazo.
3. Con esa dispersión del territorio, y dependiendo del servicio público los trabajadores de menos ingresos (mayoría absoluta de mujeres), la cobertura geográfica de las redes de autobuses es bastante amplia. Ahora, de condiciones de calidad, frecuencia, etc., fuera de las conexiones entre las principales ciudades, que funcionan razonablemente, no apostaría. Muy poca información de servicios y horarios, es claro que solo el viajero habitual lo entiende, hasta el punto de que lo mejor que encontré en la web (http://www.algarvebus.info/) es el resultado del trabajo altruista de un voluntarioso expatriado.
4. Dije que dan mejor trato al patrimonio urbano y natural que Españistán. Pero no faltan tampoco los parecidos. En un concurso mundial de fealdad, los algarvios plantan cara a la región de Murcia (que muchos consideran ganadora) o a Espelandia en cuanto a frikismo en el diseño de rotondas. En portugués se dice 'rotundas', lo que de por sí es un plus. Mirad una, publicidad nada encubierta, y su contraste con una imagen del centro de Tavira.
CONCLUSIÓN:
Me lo he pasado genial. Recomendable para todos los públicos, en temporada alta o baja. Por dar un consejo concreto, cuando seáis ricos y desocupados vais un fin de semana (¡qué digo, ricos y desocupados lo hacéis cuando os de la gana!) a la Pousada de Estói, una aldea a unos 15 km hacia el interior. Eso sí, prohibido presentarse allí en un servicio de transfer low-cost del aeropuerto. Tampoco digo que encarguéis limusina, pero alquilar por lo menos un buga de gama alta, un Lexus híbrido por ejemplo. Será útil contar con un coche para las excursiones, porque el sitio está algo apartado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario