No se me ocurre un comentario original sobre el 22-M, me lo salto y voy a la semana después, para empezar al lunes 23.
Con las baterías cargadas por la espera del periodo electoral, el señor gobernador del Banco de España, MAFO para los medios, volvió descosido a dar la matraca sobre el tema de moda de “ajustar los salarios a la productividad”, que traducido al español corriente es pagar menos a todo el mundo menos a él mismo y a sus amiguetes. Parece que culpa al gobierno de “la expansión basada en el endeudamiento y el deterioro de nuestra competitividad”, algo muy chocante en boca de quien en los 80 y 90 fue entusiasta militante de la desregulación del suelo y la vivienda, asegurando que nos volvería a todos riquísimos y que garantizaría el acceso fácil de los jóvenes a tener casa. (Acordarse de estas cosas es una de las ventajas, que algunas tiene, de llegar a viejo). Con este antecedente, ¿quién cree a MAFO? Como siempre, el que quiera.
Menos strausskahnistas que este personaje, justo el día siguiente martes la UE, por medio de un tal Rompuy, que nadie sabe lo que hace pero parece mandar bastante, y la OCDE aplaudían alegremente la “valentía” del mismo gobierno en la aplicación de lo que ellos dicen “reformas”.
Ya que lo menciono, a DSK (¡lo que les gustan las siglas!) le han cambiado la celda de 10 metros cuadrados por un apartamento de 40.000 al mes, demostrando que a pesar de todo a él no le llegan los problemas de la vivienda. Le quiere sustituir la actual ministra francesa Lagarde, que curiosamente comparte con él y pocos más el papel de “poli bueno” en el repetidamente citado aquí Inside Job.
De todas estas movidas, me surgen dos preguntas:
Con menos trabajo, menos sueldo, menos pensión, y presionados a ahorrar (lo que se pueda, y mejor lejos del banco) por la perspectiva de que nos toque pagar más y más por los servicios públicos ¿Cómo quieren Dominique y los demás que gastemos, de dónde lo vamos a sacar?
¿Y cómo se mezcla esto con que seamos superproductivos trabajando hasta los 67, los 70, o aun más?
No creo que estos globos sean muy leídos en Puerta del Sol; por si acaso, dejaré el mensaje de que no hagan caso a los discursos de que no se consigue nada, que el proceso está agotado, y tal. Las ambiciones son de largo plazo, y lo que es una forma segura de no obtener ningún resultado es esperando pasivamente que nos den la siguiente… “reforma”
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