Mañana es la huelga, en estos días he decidido varias veces hacerla y otras tantas lo contrario, me queda un rato de reflexión, pero la inclinación es a no hacerla. No es la única razón, pero pesa lo de la violencia institucional que ya decía el otro día. Las manifas, en cambio, son fuera del horario lectivo, por lo que iré por alguna, probablemente por Sol.
Esto podrá ser tema de comentario otro día, hoy lo que toca, como siempre con retraso, es lo del cambio de hora sufrido esta semana.
Es de la clase de medidas que gustan a los gobiernos, más o menos globales, para simular que toman decisiones importantes, y demostrar su poder causando daño sin motivo a los que dicen servir. No me vale que la hora "robada" la devuelvan en octubre, porque el efecto no es simétrico: algunos, mayormente jóvenes, aprovecháis a lo sumo para tomar dos copas más, nosotros nada más estiramos un poquito una siesta. Ahora, en cambio, a miércoles no lo he superado, seguramente no lo consiga del todo hasta el lunes. Intentas forzar el cuerpo contra lo acostumbrado y te dice que tu abuela. Así que me acuesto y me levanto una hora antes, pero tardo más de esa hora "extra" en dormir, de modo que cada día estoy más zombi que el anterior.
¿Alguien cree en serio que esto sirve para algo?
No se recuerda que nunca se hiciera una publicación comparando el primer año que se cambió (debe hacer como 30) con el anterior. Pero hay un argumento muy consistente de lo contrario: si se ahorrara una cantidad de energía solo un poquito mayor que ridícula, al año siguiente la industria energética no lo habría consentido, como pasó con el límite de velocidad a 110 y la rápida vuelta a los 120. Ya puestos, cualquier día lo ponen a 130 o 140, lo están "estudiando".
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