sábado, 14 de abril de 2012

El mejor viejuno

Estaba cantado, solo faltaba alguien bastante valiente.

Siempre me han disgustado las campañas antitabaco centradas en el coste económico. Hay muchas razones justas, pero ésta es un error de principio: las cuentas tienen que hacerse, nunca mejor expresado, "de la cuna a la tumba", comparando el coste de las enfermedades relacionadas al tabaquismo, además de con el correspondiente negocio industrial y fiscal, con los ahorros en el pago de años de pensiones.

Tenía que ser el FMI quien diera el gran paso. Un acierto que su directora se llame Lagarde (Laguardesa, o La-Guardia-Esa), pues sus acciones están en armonía con su apellido, sin llegar a la contundencia de Botín. En sesudo informe, los muchachos de esta señora han, por fin!, encontrado la respuesta: la culpa de todo la tienen, mejor me incluyo, la tenemos, la gente viejuna, por no morirnos cuando debemos, así somos de jod... insolidarios. Todos los medios se han hecho eco, a destacar la aportación de Forges en El País de ayer, 13 de abril.

Es un hecho trascendental. Desde ahora, la longevidad y la prolongación de la esperanza de vida dejan de ser un valor social, para apuntarse en la columna, naturalmente, del "pasivo". Este hallazgo histórico empezará pronto a ser fuente inspiradora de más y mejores "reformas".

La fantasía de telefilmes serie C sobre persecuciones de los GEO a jubiletas kaleborrokas, o gaseo con posibilidad de prórroga previo pago, tardará un tiempo en materializarse. Pero los primeros avances pueden estar a la vuelta de la esquina. Una herramienta de enorme potencial es el ya empezado desguace de los sistemas de salud pública: abandonar o encarecer la práctica de la medicina preventiva puede aumentar algunos costes aparentes, pero se recuperará con creces en el sistema de pensiones. Suprimir simplemente algunas prestaciones, mucho mejor todavía.

Otro frente en que puede progresar el cambio de valor en la consideración de la edad es el de promover todo tipo de hábitos de vida insana: tabaco, alcohol, drogas, comida basura, sexo sin precaución, ... Según los resultados, podría imponerse, en ciertas condiciones, su obigatoriedad, por ejemplo, para ir "macerando" a los de más de 50. Por supuesto, ya sea reglamentaria o más oficiosamente, en toda clase de centros sociales, residencias, y en las cantinas y comedores de empleados públicos (policía excluida), este sistema se aplicará de forma estricta.

Justo al revés que en el viejo chiste, viviríamos menos, pero lo pasaríamos menos mal, evadiéndonos de la cruda realidad.

Y qué le parece al Papa Benito todo ésto? No me llega la curiosidad morbosa a zamparme los telediarios de las TDTs más oficialmente católicas, yo no esperaría que en esto hagan una defensa muy activa de los valores tradicionales.

1 comentario:

  1. La verdad es que "la guardesa" lo ha dicho ahora pero ya sonaban campanas de este tipo de cosas desde hace algún tiempo. Al fin y al cabo, ¿desde cuando se habla de legalizar algunas drogas como la marihuana? Según lo que dices sería doblemente bueno. Por un lado la gente se iría antes al otro barrio y, por otro, el estado recaudaría mucho dinero con los impuestos de la droga.
    Sin embargo tiene que haber algo más detrás de todo esto. Al fin y al cabo, Holanda prohibio el consumo a los no-holandeses y en América, en la cumbre Colombia-Usa, han vuelto a decir que las drogas son malas y que nada de legalizarlas. ¿tan poderosas son las mafias de la droga (las auténticas beneficiadas de que sea ilegal)? O, cosa menos probable, ¿aún quedan mojigatos en el poder que no se dan cuenta de las "ventajas"?.

    En cualquier caso yo creo que lo que hay que hacer es esperar a que traigan eurovegas y legalicen las drogas y así montar un negocio basado en ello con las migajas de lo que no acaparen el duo Adelsom-Aguirre (que es lo que verdaderamente dará dinero).

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