Esto es lo que hay con la actuación del pp, presunto presidente con minúsculas, Rajoy, que nos lleva de viaje en el tiempo, cuarenta y más años para atrás. Muy bien descrito por la columna de Escudier en Público del día 26, poco hay que añadir. Los jóvenes, sabed que el hallazgo intelectual de la mayoría silenciosa no lo acaba de hacer él, fue uno de los mensajes estrella de Franco cuando empezaron a aparecer protestas sociales algo serias. No sé si lo ha hecho por eso o es que el subconsciente se la ha jugado, porque el enemigo al que se combatía con esto no eran tanto los comunistas o próximos, sino lo que se llamó la derecha democrática, quienes luego en gran medida dirigirían la transición.
Para ultimar este regreso al pasado, debería volver a vestirse a los maderos de gris; si Escudier lo menciona entre más cosas, para mi es el gesto definitivo. Estoy por escribirle una carta personal al mentado pp, a ver si puedo convencerle de las ventajas que reportaría.
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El que tenga la (mala) suerte de seguir alguna que otra sesión parlamentaria perderá en breves horas lo que le pueda quedar de confianza en nuestros presuntos representantes: a galaxias de distancia de los problemas y preocupaciones reales de la ciudadanía, y, por si fuera poco, con una altura intelectual y una profesionalidad deleznables.
Las reglas de juego se hicieron con un enorme apoyo, el sistema no deja de ser legítimo, por manifiestamente imperfecto y mejorable que resulte. Pero la representatividad es otra cosa, yo desde luego no me siento. Al contrario, y especialmente en esta semana del 25 S le aplicaría al Parlamento el eslogan de Expediente X:
La verdad está ahí fuera.
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