Estos días vivo sin vivir en mí con la imputación (vaya palabro más feo) de la hija del rey por participación presunta en corruptelas varias. Sobre si la justicia española es igual para todos ya puse aquí mismo mi opinión hace unos días, y no encuentro razón para cambiarla. ¿Qué igualdad es posible ante una institución que tiene su legitimidad en el azar del encuentro del óvulo y el espermatozoide? Por lo mismo, ¿cómo se establecen sus responsabilidades?
Así que me veo en el lado al parecer minoritario de quienes no creemos acertada la decisión judicial, ¡Jesús, estoy coincidiendo con Pujalte! Las Royal Families no son como nosotros, ejemplos cercanos hay de que si les pillan con el carrito del helado, me viene a la mente una historia del hermano del rey belga, como máximo ejemplar castigo les caen tres findes sin salir de marcha. Una cosa así para Cristina sería más que suficiente, visto además el esfuerzo del marido en cumplir perfectamente el papel de real cortafuegos, meritorio porque bien pudiera haber hecho justo lo contrario.
Parece estar grabado como una marca genética en nuestros modos sociales el salto de la adoración acrítica, babosa en casos extremos precisamente como éste, a la acritud más feroz, opuesta pero tan irracional como la anterior. Que esta Familia sea el mayor baluarte de las causas republicanas, al fin y al cabo, es divertido.
A otra cosa: una buena noticia (mala para ellos) viene en abril de Portugal. La suma de los "sí se puede"
con los restos formales de los anticuados sistemas democráticos ha dado como resultado que se anule un buen mordisco de sus
"reformas". Ya hemos visto a Grecia, Italia, hace poquito lo mismo a
Chipre, no tardarán en sacar adelante alguna chapuza que les permita
legitimar malamente y proseguir el saqueo, pero vuelve a estar claro que
cada vez tienen más y más dificultades. ¡Que
se lixe a Troika! Y con todos sus amiguetes.
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