El gobierno de los ladrones.
Sin estar de acuerdo con la totalidad de sus ideas, y que mucho es solo para consumo interno estadounidense, sí coincido en puntos clave con el señor Taibi, que mencionaba el otro día. Los ilustro con sus citas textuales, truco útil que favorece el ahorro en esfuerzos de redacción.
El saqueo como fin en sí mismo. La crisis no es una fatalidad o daño colateral que acompaña a otros objetivos, el mundo del negocio es una auténtica 'fábrica de burbujas', construida con lo que haga falta para llevarse lo de todos a su particular bolsillo. Hasta en mi modesto trabajo público, soy convocado alguna vez a 'remar' para, por suerte sin posibilidad de éxito alguna, convertir en nuevas burbujas patéticos cuentos de lecheras.
Una panoplia de instrumentos a su servicio. Primero, los 'expertos'. Ya he hablado aquí bastante de esta especie de casta pseudosacerdotal, basta añadir un comentario aplicado al gran gurú don Greenspan, especie de Dios vivo si se compara con nuestros pobres sucedáneos MAFOs y Lindes: "se equivocó prácticamente en todo lo que dijo ... era malo hasta para predecir hechos que ya habían sucedido".
Segundo, la 'Santa Alianza' de política y negocios, tan bien y gráficamente explicada con la imagen de las puertas giratorias. Como ejemplo, las noticias cotidianas sobre los intereses personales de buen número de directivos de la sanidad pública madrileña o catalana, entre otras. Una confesión relajada de uno de los altos funcionarios participantes: "La gente me adoraba cuando trabajaba en Wasinghton, porque redactaba leyes que regalaban dinero". De esto he visto también algún caso hace pocos días.
De semejante matrimonio de conveniencia acaba resultando que el conflicto político de otros siglos deviene una farsa, simulacro, o como he leído hace poco, una representación. Salvo honrosas excepciones, para más daño, llevada por actores y actrices de pésimas condiciones y calidad. Comparad sin ir más lejos el chiste del finiquito diferido con la capacidad comunicadora del emperador Obama, quien "alcanzaba sus más altas cotas retóricas cuando no hablaba de nada en absoluto".
Y tercero, la utilización del miedo y otros medios de manipulación, con la ayuda valiosísima de los medios, ya venga de la complicidad comprometida o de la total ignorancia y falta de capacidad crítica. Ejemplo, el cansino discurso antirregulador y de rebaja fiscal a favor de los grandes intereses, militar, bancario, farmaceútico y tal: "millones de votantes de clase media les hacen el trabajo sucio ... defendiendo su codicia retorcida como si fuera propia"
La poco optimista conclusión es que hay muy poco margen para salidas positivas. Para empezar, porque los 'calamares vampiro' que controlan el cotarro no quieren, nada más se quieren entre ellos, y solo de vez en cuando. Y luego, en el imposible caso de que de pronto quisieran, porque tampoco saben. Se intenta entender una realidad muy cambiada con criterios y discursos muy antiguos, casi ni del siglo XX. Sin ir más lejos, cuando, si no lo solucionamos nosotros mismos, tengamos aquí las condiciones y derechos laborales de ahora Bangladesh, á ver quién anda comprando tecnología alemana y jugueticos electrónicos de última generación. O sea, "El gobierno ... ya no puede siquiera servir con eficacia a los intereses privados que dirigen la realidad del país".
Buenas vacaciones.
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