lunes, 26 de agosto de 2013

Falsificaciones verdaderas

Necesito ayuda, que venga Cospe y me aclare, con toda la capacidad dialéctica del finiquito diferido, en dónde acaba el emprendimiento y comienza el delito, y viceversa.

Así, un trabajo de tanto mérito y capacidad profesional como fabricar completamente a mano copias aparentemente idénticas de automóviles deportivos de gran lujo, en lugar de ser objeto de uno de esos documentales, algo casposos, sobre la bondad de la industria nacional, ha llevado a sus protagonistas al talego. Como la señora policía explica en el video, no engañaban al cliente, que sabía lo que adquiría, algunos eran hasta de encargo. El presunto delito, en lo principal, es contra la propiedad intelectual (o sea, como bajarse “El Llanero Solitario”), y parece haberse descubierto porque, en su voluntad perfeccionista, compraban a las marcas recambios originales, sobre todo de elementos de decoración y acabado, lo que levantó la consiguiente denuncia.

http://www.youtube.com/watch?v=vUzjCxbwXjI

Dicen en la película La Mejor Oferta que toda falsificación contiene una parte de verdad. En este caso, de puro arte. Estoy un poco mayor, y a estas alturas dudo que pueda salir por medios propios de un chisme de estos, o si necesitaría que me extrajeran los bomberos cortando su plástica carrocería con la radial. Pero unos años atrás confieso que habría comprado a gusto un “Antón Martín” o un “Fernándiz” de este nivel, al menos si esa cosa pudiera conducirse legalmente, con seguro, ITV y demás requisitos.

Casi en los mismos días, hemos visto que en China, ese país que muchos todavía creen que va a salvar al capitalismo del hundimiento, otro tipo de falsificación, muy al contrario que ésta, una chapuza lamentable: leones que ladran y ratas maqueadas de lagartos, versión más cutre imposible de otra peli, ésta de hace unos años, Criaturas Feroces. Dios santo!

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