domingo, 13 de octubre de 2013

Zas, en toda la boca!

El asunto educación no se merece menos que titular la entrada con una de las frases más distintivas de esa gran figura de la comunicación científica, Sheldon Cooper. Ya lleva unos días en el candelabro el resultado del llamado Informe PIIAC, acrónimo nada glamouroso que significa más o menos evaluación del nivel educativo de la población adulta en los países de la OCDE, citado frecuentemente como el PISA para adultos.

Resulta, según este informe, que los españoles somos los más torpes, a cierta distancia, en matemáticas, y los penúltimos, en enconada lucha con nuestros mediterráneos vecinos italianos, en comprensión lectora. El coro tedetero ha aprovechado la ocasión para chillar, cómo no, ¡la que está liando Zapatero! Pero la conclusión no es tan simple, ya que resulta que cuanto más viejunos, más nos distanciamos de la media. Al parecer, la memorización de largas listas como los reyes godos o los afluentes por la derecha del Ebro o el Guadalquivir nos sirve todavía menos que la LOGSE para entender, entre otras cosas sin ir más lejos, los formularios de la declaración de la Renta.

Aunque estos estudios pueden estar sesgados por la visión anglocéntrica de los diseñadores de las pruebas y por la diligencia de la subcontrata de cuarto grado a la que se haya encomendado el trabajo de campo en un sitio u otro, da la sensación de que el tiro no está del todo desencaminado. Sea que odiamos el recuerdo de nuestro propio proceso formativo, que no atribuimos al conocimiento más valor que el directamente utilitario a corto plazo, o simplemente que la preocupación por el fúrmbo y el marujeo ocupa todo el uso de nuestras neuronas, la educación es para nosotros, como conjunto social, un asunto irrelevante. Muestra, el nivel inteletual de nuestros líderes, tipo Botella o el ministro que se ha llevado el meridiano a su casa, comparados con los de ahí fuera, independientemente de cualquier clasificación ideológica o partidista.

Postdata: el fallecimiento de mi ordenador a pedales, unido a bastante follón en el trabajo, me ha dejado callado estos casi dos meses. Con un chisme última generación nuevecico en las manos, espero frecuentar más el espacio. 

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