No sé si será por los "prejuicios ideológicos trasnochados" que dice nuestro pp (presunto presidente) o simple cuestión de edad, pero unos cuantos seguimos creyendo que el progreso anda últimamente más bien para atrás.
No entraré a valorar el éxito de disminuir el paro echando a la gente fuera, sea del mercado o, por la vía más drástica, directamente del país, para lo que que necesitaría un esfuerzo muy serio. Mejor, por lo menos hoy, una muestra más superficial.
Como sufridor del transporte público madrileño, igual el perpetrado por la Botella que por el González, esta cosa que dicen "adecuar la oferta de servicios a las condiciones de la demanda" me está haciendo feliz. No me he pasado al masoquismo, creo, pero viajar en bus o metro en calidad de ganado (las regulaciones europeas para el "bienestar" de ovejas y gorrinos no acaban de alcanzar del todo a los humanos de aquí) hace que me sienta más joven, como 40 años o así más joven, en lo mejor de la juventud vamos.
Para volver a aquellos tiempos nos falta cada día un poquito menos. Mismamente, el lenguaje del señorito suena más a los años 50 que al cambio de siglo. La tele no se ha puesto todavía en en blanco y negro, pero sí obedece, de otra forma, a la disciplina de la censura. Todavía por ver si se devuelve a los guardias su uniformidad gris, de verdadera marcaspaña.
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